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Revista Contexto

Arandú Caraí

Porque quiere, escribe en guaraní

Ahora sabemos que cuando lo veíamos pasar, abstraído, el paraguayo Carlos Martínez Gamba iba acunando los versos en guaraní que le valieron el Premio Nacional de Literatura de su país y el merecido reconocimiento a su escritura en la lengua madre de esta tierra. El sabio señor (arandú caraí) adoptó a Puerto Rico como suya, la ciudad que le dio descendencia.

Por Kevin Morawicki

Después de recibir el Premio Nacional de Literatura en Paraguay, su país natal, el escritor Carlos Martínez Gamba continúa desarrollando su obra en Puerto Rico. Desde su oficina de la avenida San Martín, habló con Contexto sobre cómo vive después del premio, sus 30 años de permanencia en esta ciudad, el camino que recorrió para que el guaraní reciba el mismo tratamiento literario que el castellano. Acá vive el Arandu caraí (del guaraní: sabio señor), el hombre que sabe y escribe.
Carlos Martínez Gamba está considerado como el fundador de la literatura guaraní. No sólo es autor del primer libro de cuentos en guaraní sino que además es quien concibe por primera vez una publicación sistemática de textos en guaraní, una hazaña que nadie logró hasta el momento. El Congreso de la Nación de Paraguay le otorgó, en diciembre de 2003, el Premio Nacional de Literartura, galardón que por primera vez condecoró una obra en guaraní.
Su libro Crónicas rimadas de las batallas de la Guerra Grande es la narración en 16 mil versos de la guerra de la Triple Alianza. Como señaló un intelectual paraguayo, este libro está destinado a ser la Ilíada de la literatura guaraní.

-¿Cómo son las cosas ahora que es Premio Nacional de Literatura?
-En realidad bastante similares porque como vivo fuera del Paraguay, eso me tiene un poco alejado del mundillo literario del país. Sigo con el ritmo habitual, tal vez con más entusiasmo. Hay un reconocimiento hacia lo que uno hace y es importante, sobre todo pera emprender otros trabajos o ir trabajando en los actuales, de tal manera que no haya mayores inconvenientes en el momento de publicarlos.

-El premio, ¿abrió algunas puertas?
-No sé todavía. Ahora estoy haciendo un vocabulario castellano-mbya. Y bueno, yo no lo podré hacer sin una ayuda económica. Hay en el mundo organizaciones que se dedican a la preservación de idiomas en América Latina. Yo quisiera ver una de esas organizaciones, aunque todavía no empecé porque no tengo manera de tomar contacto con esa gente. Quisiera ver si el premio me ayuda como carta de presentación. Además tengo escrito dos libros sobre oratura mbya-guaraní y quiero hacer ese trabajo si es que están dispuestos a subvencionarme.

-¿Qué lo llevó a escribir sólo en Guaraní?
-Y... seguramente en el exilio sale la determinación de escribir en guaraní, como una forma de estar permanente con las cosas de la tierra natal. No podía regresar pero ésa era una forma de hacerlo. El idioma guaraní es un idioma que siempre les gustó a los intelectuales, pero no escribían en guaraní, se daba esa contradicción. Hablaban el idioma pero al momento de escribir el gran problema que se planteaban era cómo llevar esa versatilidad del idioma guaraní y sus giros al castellano, que era el gran mérito de Roa Bastos. Además, tiempo después surge el pensamiento y la clarificación de preguntarme: ¿Por qué no? ¿Por qué no la literatura en guaraní? Así fue.

-¿Cómo surje la idea de contar la guerra en versos?
-Ya en una etapa más madura me pregunto por qué no tenemos una epopeya escrita en guaraní, si el tema de esa guerra tan famosa estaba ahí a la vista. Y entonces empiezo a escribir, batalla tras batalla, sin orden preciso. Inclusive esto no nace con la idea de escribirlas sistemáticamente, sino que yo simplemente tomé una batalla muy famosa y comencé a narrarla en versos. Después, al tiempo, seguí con otros, así a lo largo de doce años y de 16 mil versos. Había tiempo en que no escribía nada y tiempos en los que escribía cinco o seis combates. Pero no hubo una planificación sistemática.

-¿Cómo fue el trabajo de investigación sobre la guerra?
-La guerra como tema siempre me interesó. Porque mi papá tenía libros con datos de la guerra contra la Triple Alianza, pero por supuesto que para escribir tuve volver a leerlos, sacar datos de distintos autores, inclusive de historiadores argentinos y brasileros. De ahí pude reconstruir no sólo las peleas sino los entretelones: los uniformes, los aliados que tocaban paso doble, los jinetes correntinos que se vestían de rojo...

-Más que nunca, en el caso de la épica (de la poesía que refiere a sucesos histórico) se produce un cruce fundamental entre literatura y realidad. ¿Cómo es este proceso de hacer que la literatura en guaraní cuente hechos históricos?
-Sobre la guerra del 70 se escribió mucho, hay mucho material, al menos desde la histografía. Aparcieron algunas novelas, más o menos malas. Muy pocas buenas. Todo ese material histórico sirve para la crónica rimada, dentro del cual el poeta, con mayor o menor éxito, trata de introducir la poesía, trata de forjar las imágenes, que por lo demás hay mucha tradición en occidente de batallas y de epopeyas, empezando por los griegos antiguos.

-Y en este proceso, ¿fue necesario hacer muchos experimentos linguísticos con el guaraní para poder contar todo lo que sucedía en la guerra?
-Sí, se hizo, pero en menor escala. Poco. Algunas palabras en castellano que ya están incorporadas en el guaraní por lo tanto ya se considera como parte del idioma. Por ejemplo: Fusil siempre se dijo fusil en el Paraguay. Pero a veces en mi poema, por rima o por métrica, se inventa una palabra. En este caso, se pone una palabra en guaraní que todo el mundo sabe que significa un arma de hombro, o sea el fusil, y nadie encuentra extrañeza y se entiende sin problema. Otra situación es recuperar viejas palabras muy lindas que cayeron en desuso..., por ejemplo hay una palabra que es “morombí”, que era como se designaba al soldado extenuado y muerto de hambre que quedaba abandonado al borde del camino. Y que inclusive figura como nombre de localidades actuales, y por ahí ya nadie sabía qué quería decir. Y así varias cuestiones que tienen que ver con las características del guaraní.

-¿Mejorará la posibilidad de traducciones a partir del premio?
-Sí. No he recibido propuestas pero es probable que surjan. Este premio salió con recomendación de que se traduzca al castellano. Pero hasta ahora que yo sepa nadie se abocó a esto. Algunos editores están interesados en sacar ediciones bilingues, por ejemplo tomar cada combate y hacer un librito de cada uno con dibujos y hacer preguntas al final para los estudiantes. Esto se prodía hacer si yo estuviese allá. Pero por ahora sólo aparezco de vez en cuando.

-¿Tiene en capilla alguna publicación?
-Sí, sí. Tengo tres o cuatro libros para publicar, narrativa, poesía y traducción. Tengo una traducción de “Aladino y la lámpara maravillosa”. Están a la espera y considero que son buenos libros, lo que pasa es que no quisiera largar los libros sólo por el diez por ciento de ganancia. Me gustaría poder ganar más. Ese libro de la guerra tuvo en realidad dos premios: un premio del FONDEC quien puso la plata para imprimir: de mil ejemplares ellos se quedaron con 250 y yo con el resto, a diferencia de otros casos, que me dan 150 números de mil, y en realidad los editores hacen una tirada mayor que la acordada. Y esto es algo que no se les puede controlar. Es una explotación miserable.

Puerto Rico, cuna de la literatura guaraní

-¿Por qué vivir en Puerto Rico cuando se está tan vinculado a la cultura de otro país?
-En el fondo es una decisión mía. Uno dice siempre que no puede regresar porque los hijos y el trabajo están acá. En el Paraguay me preguntan: “¿Porqué no vienes?” Y tienen razón ellos, yo debería estar allá. La decisión final es que me hallo más acá, seguramente. Además no quiero cargar más con el esfuerzo de hacer una casa. Aquí estoy bien, esta ciudad es linda. Por otra parte, la soledad o la lejanía ya no existen, uno toma un teléfono y listo, por lo menos para el contacto con las personas. El contacto legítimo con el pueblo... bueno, eso es otras cosa, es algo que uno averigua con los que vienen de allá.

-Algunos opinan que Puerto Rico no trata bien a los que no son nativos: ¿cómo fue en su caso, que es paraguayo, a pesar de que hace más de 30 años que vive en esta ciudad?
-Siempre se me trató bien. Yo no siento las formas del racismo.

-¿Siempre fue así o esto es consecuencia de su prestigio como escritor?
-Tiene que ver con mi prestigio como escritor. En general, si uno es pobre puede que no le vaya bien, tenga la decendencia que tenga. Tal vez yo obtenga un buen trato porque ocupo una posición. No sé qué pasaría si yo no hubiera tenido estudio ni pretigio ni nada. Hay discriminación entre los argentinos ¿cómo no se va a discriminar a los brasileros y paraguayos?.

-¿Cómo ve la movida cultural en Puerto Rico?
-Comparado con otras localidades de Misiones y de Paraguay, es muy interesante. Lo importante es que existe una movida cultural. En Paraguay, en los pueblos, no existen movidas así. Y en muchas ciudades de Misiones tampoco. Acá siempre hay una exposición, la presentación de algún libro, está la Revista Cocú. Hay festivales de rock, aunque bueno, a mí el rock no me interesa para nada.

Temática "generalizada"

-¿Cuáles son las temáticas que abordan sus libros?
-En poesía, yo siempre tomé personajes o temas vinculados con el inconsciente colectivo. Como es el caso del infeliz que siempre le puede a los otros y termina casándose con la hija del rey. O el tema del tesoro escondido que es otros gran sueño del hombre. Cuando llegaba el ejército invasor de la Triple Alianza, la gente ocultaba sus libras y gananacias bajo la tierra. Estos hombres morían en la guerra y sus almas volvían al lugar en donde habían escondido sus tesoros, y se esforzaban para que alguien los desenterrara y mandara a hacer misas por el descanso de sus almas. Y la gente siempre quizo encontrar esos tesoros porque ahí estaba la ganancia de mucho tiempo de trabajo. Otro tema del exilio: en un trabajo que se llama “José Dolores Martínez” el tema aparece a partir de la imagen de una especie de ser errante que anda por ahí. Tengo otros libros donde aparece siempre la evocación de la patria chica. En otro libro se cultuva la temática del amor, una temática en la que escribí muy poco. Lo hice contanto amores desgraciados y cosas así, como si se tratara de una sola dama esquiva. Después tengo un libro sobre los pájarados llamado “El país de los pájaros”. En este caso son versos sobre las distintas aves del Paraguay, del mismo modo como lo hicieron Pablo Neruda o Leopoldo Lugones. También he escrito cantos de cuna. Es decir que bastante generalizado.

1 comentario

Nela -

Es muy grato encontrar esta entrevista. cuatro