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Revista Contexto

“Es un trabajo difícil, pero me gusta”

“Es un trabajo difícil, pero me gusta” Es odontóloga desde hace 12 años. Se dedica, por afinidad, a la atención de niños aunque trabaja con todos. En la actualidad está cursando un posgrado en ortodoncia.

Patricia Loza tiene una familia formada; es una de las encargadas de mantener en buen estado las sonrisas de los habitantes de Puerto Rico. Oriunda y titulada en la Universidad Nacional de Córdoba, la doctora Loza ejerce como odontóloga desde 1992 en Misiones, lugar que descubrió durante su adolescencia y que el destino la trajo de regreso cuando finalizó su carrera universitaria.
“Comencé de cero y de a poco pude ir armando una lista de pacientes, siempre por mi parte…”, cuenta esta joven profesional sus comienzos en una carrera que la apasiona, y como toda pasión también la preocupa. “Los principales problemas con los que uno se enfrenta cotidianamente es la ignorancia. La gente de bajos recursos, por un lado, toma esto como un privilegio y los que tienen mejores ingresos se dejan estar por falta de información”, explicó al detallar los problemas más comunes que aparecen por su consultorio de la avenida San Martín 1510, de Puerto Rico.
Como casos frecuentes, Loza mencionó el estado de deterioro de los chicos de entre ocho y diez años que la visitan con sus bocas en muy mal estado. “Eso pasa por el descuido de los padres que no prestan la atención necesaria para mantener en buen estado algo tan importante como es la salud bucal de sus hijos”.
En la actualidad, a pesar de atender a pacientes de todas las edades, Patricia apunta a los más jóvenes, es decir, a los niños que comienzan a concurrir al dentista: “A ellos me interesa dedicarme; tengo mas afinidad con los chicos, a pesar de que son muy difíciles en determinados casos. Algunos que me llegaron a derivar son intratables, esto en el aspecto de que están en malas condiciones, como también así porque el chico, por cuestión de piel, no se deja trata. Tuve casos en que no me han querido abrir la boca. Es un trabajo difícil pero a la vez me gusta”.
Aparte de afirmar que tiene facilidad para lidiar con los más pequeños, su vocación va mas allá de un simple sentimiento. Hace 4 años está cursando en la ciudad de Posadas un postgrado en ortodoncia, dictado por la Sociedad Argentina de Ortodoncia. Sin embargo esto igual demanda sacrificios; son miles de horas las que se deben tener cursadas, casos estudiados y demás tareas para poder rendir en Buenos Aires. A esto se suma la distancia física que la separa tanto de la Capital Federal como también de Posadas.
A pesar de estar recién en sus comienzos como profesional, esta médica puertorriqueña demuestra que tiene un compromiso bien asumido con sus pacientes y que día a día busca mejorar en su campo, para posteriormente volcarlo en el cuidado de sus pacientes.

La doctora dice…

Atenciones, para los más chicos

La odontología para niños consiste en el tratamiento que incluye la promoción y mantenimiento de una salud oral integral. Una de las prioridades más importantes en el tratamiento, es el control de la erupción dentaria y el manejo de hábitos orales.
La intervención oportuna del odontólogo ayudará a guiar la erupción de los primeros dientes, a detectar caries en su estado inicial y a manejar hábitos orales como el uso del chupete, succión del pulgar y respiración bucal por ejemplo. La educación en los primeros años de vida con respecto a la salud dental, es fundamental para crear hábitos que benefician al cuidado de la persona.
Muchas madres desconocen que existen hábitos para calmar al bebé, que pueden deteriorar seriamente su salud bucal. Succionar el chupete antes de ponerlo en la boca del bebé, es un caso muy común pero también muy nocivo, ya que la madre traspasa los gérmenes que pudiera tener ella a la boca del niño.
Otro de los casos más comunes es el uso de azúcar o miel en el chupete, las mamaderas con jugos o con leche azucarada antes de dormir por ejemplo, son algunas de estas malas costumbres. Por eso es aconsejable que a partir del año y medio aproximadamente, se intente integrar el uso de “vasitos especiales” o tazas para que el niño se alimente, instalando ya el cepillado como parte de la rutina, que podría coincidir con el de los papás para que el niño se incentive más aún con su higiene bucal.
Evitar y posponer el tratamiento dental es todavía una decisión muy frecuente en los padres con respecto a la salud dental de sus niños. El temor de los pequeños es la mayor razón de esta conducta. Motivos étnicos, culturales y socioeconómicos, así como hábitos de alimentación e higiene oral y su actitud frente a la salud dental, determinan la decisión del porqué y cuando llevar al niño por primera vez al odontólogo.
En la generalidad de los casos, el motivo de la primera consulta son: dolores o cavidades visibles. A esto se suma la situación especial de ansiedad de padres y del niño, este último por un natural temor ante lo desconocido. Peor aún sería que éste haya tenido ya una experiencia negativa. En este caso es donde actuará el odontólogo, estimulando al paciente para poder abordar la situación y volverla poco conflictiva, para que el niño continúe un tratamiento futuro y no pase de ser solo una consulta, hasta otra próxima situación de emergencia a la que difícilmente accederá.
A los dos años aproximadamente se completa la dentición primaria (dientes de leche). A esta altura los padres ya deberían hacer la primera consulta y desde ese momento programar una cita al año, o si es un paciente de riesgo, hacer una consulta cada seis meses.
La falta de información, de educación, lleva a la ignorancia. Es necesario hacer prevención desde que los niños son muy pequeños y así evitar exponerlos a situaciones difíciles, inclusive hasta el costo económico que esto conlleva. Solo se trata de cambiar los hábitos para una mejor calidad de vida.
Es necesario incrementar el intercambio entre pediatras y odontopediatras, tomando objetivos en común, es decir investir en la promoción y mantenimiento de la salud infantil, iniciándola tempranamente, cuando todavía son bebes y básicamente el interés por parte de los padres es el bienestar de sus hijos.
Inclusive en el área de ortodoncia se pueden modificar ciertos patrones de crecimiento y guiar la erupción de dientes mal posicionados. Lo ideal, como se mencionó antes, sería prevenir o interceptar el desarrollo de una patología y si eso no se da, actuar cuando ya la anomalía esta instalada.
Lo importante pasa por mejorar la función, la salud y por ende la estética del paciente.
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